CAPÍTULO
VI
“NUEVAS
AMISTADES”
El miasma era el
oxígeno que albergaba en aquella prisión; la ira, el odio, la sed de destruir
todo a su paso era lo que esos espíritus sin rumbo guardaban en su interior en
ese espacio oscuro y siniestro, el tiempo no avanzaba para todos ellos, los
llamados condenados a la eternidad, por que habían sacrificado su alma al
firmar el antiguo pacto, lo único que los diferenciaba del resto era que
gozaban hacer sufrir a todo aquel que tenia vida, jugar con las almas de otros
hasta matarlos era su pasatiempo favorito, y sumado con el poder que poseían
los hacían los más fuertes que sus compañeros de ese mundo. Sin embargo, el día
menos pensado la puerta se abrió y la vieja capucha con el arcaico reloj entre
sus manos hizo que cada uno se inclinase con el debido respeto, por que su gran
señor y dueño de ese mundo les había dado la oportunidad de ser libres. Este
dijo— “ellos… saben perfectamente que es lo que quiero y busco, así que
vallan y traigan el alma de mi nuevo huésped”.
Nos alborotamos
al poder desplazarnos en el gran salón y en medio de un fuerte viento oscuro
formamos un remolino el cual había salido despedido alrededor de él, algunos les
dieron las gracias con destellos de luces en diferentes direcciones, todos notamos
en el ambiente, el aroma de varias personas vivas estaban presentes, eso era un
suave banquete que su majestad había preparado y acertamos al escucharle decir—
“deben consumir un poco de energía fresca”, una sonrisa retorcida de
crueldad se vio reflejada en su rostro gélido, “los dejo” —comentó
mientras les mostraba en una hoja de texto la cual flotó por unos segundos,
esta tenía dibujado un símbolo el cual desapareció con él entre las paredes— “acábenlos
primero, luego ya saben que hacer…”, fue lo último que pronunció.
Después de matar
a esa gente, saciarnos y consumir almas, salimos en busca de nuestro objetivo,
un humano ajeno a todo este mundo con el sello de la serpiente y el reloj de
arena como símbolo de su pacto y magia aún no despierta. Cada uno siguió su
camino en direcciones diferentes, solo era cuestión de tiempo para dar con él, sin
embargo me detuve dando vueltas en el gran salón por unos momentos al sentir
que una presencia venia a parar en la prisión donde había estado, aproveché su
confusión y absorbí su espíritu con el mío, mis poderes habían aumentado, al
ver que ahora podía tener sus recuerdos y poder, pensé— “pobre ingenuo, ahora aparte de destruir almas puedo leer mentes e
incluso mi magia se incrementó”, salí como una ráfaga oscura y me oculté en
el bosque, debía empezar la búsqueda y de paso consumir las almas que hagan falta
para seguir perfeccionándome.
Después conocí a
ese niño y esa chica, de inmediato las imágenes mentales de aquel espíritu
llegaron a mí y tuve mayores ventajas para destruirles. Sus alas bajaron la
velocidad sobre aquel campo y se detuvieron en uno de los arboles, “que cruel eh sido… nunca imaginé que una
niña me hiciera reflexionar sobre el verdadero significado de mi sello, sin
embargo, así como yo… hay muchos de mis compañeros en prisión que van tras ese chiquillo…”,
frunció el ceño que tenia en la figura de una ave blanca, “esto de ayudar a otros no es mi trabajo, pero… no puedo seguir
observando sin hacer nada, al menos expiaré mis culpas por todo el daño que les
eh ocasionado”. Salió volando en medio de la oscuridad y con la luna llena
como única compañía, pudo sentir las presencias de varios de ellos a su
alrededor, “son muy poderosos…” —pensó—
“si todos le atacan, él no tiene
probabilidades de seguir con vida y esa chica menos…”. Extendió sus alas y
al mismo tiempo las sacudió al ubicar el aroma de ella, logrando abrir la
ventana de la habitación de Am, a sus pies se encontraba un lobo descansando, “mientras esté dormida no hay problema, yo
te devolveré lo que te pertenece…”, cambió su aspecto de ave por el de un
humano, el cual al colocar su traslucida mano sobre la frente de ella, una
ligera luz dorada apareció, pero fue sorprendido por los ojos blancos del lobo
que estaba irritado de que la esté tocando sin previo permiso, “¡retire su mano inmediatamente del cuerpo
de mi ama!” —gruñó el guardián con su verdadera forma.
— “¡Tranquilízate!, le estoy devolviendo el
poder que hace días le robé” —comentó suavemente y retiró su mano de ella,
se dirigió hacia la ventana la cual había abierto, “sabes que ellos son tan poderosos como yo y su objetivo es ese niño que
acompaña a tu ama”. La habitación quedó en silencio por unos segundos y
luego el guardián le respondió— “ella
corre peligro, lo se… y le agradezco que le devuelva su poder a mi actual
dueña, ella ha sufrido mucho por eso…”.
—
“Solo soy un espíritu que intenta reparar
sus errores”, se transformó en ave y le comentó— “estaré por los alrededores…”. Salió volando en medio de la noche y
él se volvió a su forma de lobo, el cual se acercó a Am y la quedó observando
mientras pensaba– “su cuerpo esta
cambiando… sus manos ya no son pequeñas, ahora tienen garras y son más grandes,
supongo que cuando despierte conoceré a mi verdadera dueña como debe ser”.
Se recostó al pie del lecho y continuó su vigilia esa noche.
En
el jardín se encontraba la sombra con su aspecto humano, llevaba unos
pantalones y una camisa negra, hacían juego con sus cabellos cortos y su piel
pálida, sus ojos cafés eran cubiertos por unos flequillos los cuales se
dispersaban con el viento, “hay una
energía proveniente de otra joya desconocida que proviene del interior de la
mansión… iré a investigar…”. Se perdió entre la penumbra nocturna.
—
“La barrera que ha colocado en la mansión nos mantiene a salvo, sin embargo esa
chica a pesar de ser una humana, logró expulsar a un espíritu de su cuerpo, si ella no es una joya, ¿cómo es que posee
tanto poder e incluso más que una joya puede tener?” —comentaba el Duque Dana
en la biblioteca donde estaban reunidos con los demás.
—
“Yo la conocí cuando era un niño y al parecer ella ha cambiado un poco…” —pensó—
antes daba miedo con su aspecto y su mal carácter, pero la señorita Am que vi hace
días en la batalla es humana, ¿cómo fue que cambió? –se sujetó la cabeza por
unos segundos y Joshua esbozó un suspiro— “cuando despierte nos dará las
explicaciones que deseamos saber”. Alzó una ceja— “por lo pronto deberíamos de
sacar a ese lobo de su habitación, todos sabemos su verdadera apariencia y no
es correcto que ambos que queden a solas en la misma habitación” —se cruzó de
brazos irritado.
—
“Jajajajajajaja, tal parece que estas celoso de ese guardián” —murmuró Emilio.
—
“¡Que!” –abrió sus ojos verdes de asombro y giró su cabeza a un costado, “vaya
que tonterías se te ocurre Emilio, esa señorita me ayudó en mi niñez, lo que
siento es un gran agradecimiento, solo es eso, nada más” —comentó exasperado
mientras su amigo se reía a sus espaldas.
El
mayordomo entró y anunció que uno de los huéspedes había despertado y quería
hablar con el dueño de la mansión, todos los presentes estaban algo inquietos
por saber, hasta que la puerta se abrió y Kibo dio su ingreso.
—
“Buenas tardes” —se inclinó cordialmente— “disculpen a todos, no entiendo bien
lo que sucedió, espero no haberles ocasionado muchas molestias” —observó a cada
uno y se detuvo al ver al rubio— “¿te conozco?” —preguntó con inquietud.
—
“Si” —dudó un poco como iba a explicarle— “soy… Joshua, el que ayudó junto con
la señorita Am y mi hermano Roel…”.
—
“Imposible… hace poco eras un niño como es posible verte así, incluso creo que
ahora eres mayor que yo”, sus ojos plomos parpadeaban si poder creerlo.
—
“Es que sucedieron muchas cosas…” —cerró sus ojos— “yo…”. Emilio interrumpió la
conversación con un leve carraspeo al ver que el tema lastimaba a su amigo. “No
te preocupes” —sonrió— “estoy bien”. Se adelantó y continuó hablando con Kibo,
al mismo tiempo que los demás escuchaban atentos su relato, el sujeto de
cabellos negros se colocó en una esquina de la biblioteca. Sabía que cuando el
rubio hablaba de su pasado el rencor por lo sucedido con su hermano le causaba
mal humor o se deprimía. Eso era algo que no le gustaba ver en él y trataba de
evitarlo que verlo así.
—
“Estas diciendo que asesinaron a la mujer que se ocupaba de ustedes… aparte los
capturaron y llevaron a la gran muralla, no puede ser… y que fue de Roel, tu hermano mayor, ¿dónde
esta?” —preguntó con inquietud Kibo al notar lo malos momentos que debió pasar.
—
“El esta muerto junto a los demás niños que capturaron ese día…” —cerró sus
ojos verdes con pesar por el recuerdo— “pude escapar gracias a mi hermano, sin
embargo… cuando crucé el perímetro de la gran muralla, algo sucedió con mi
cuerpo, sentí que atravesé un campo de energía muy fuerte, luego desperté y ya
era un adulto, fue entonces que Emilio me encontró y posteriormente comprendí lo
que el Rey había hecho y que el campo de energía que había atravesado era una
barrera de tiempo.
—
“Lo siento Joshua…” —se acercó Kibo— “si hubieras continuado con nosotros en
nuestro viaje, quizá no hubieras pasado por todo esto” —asintió— “lo siento...
en verdad lo siento… debió ser duro para ti…”.
—
“Un poco… pero ya lo superé, así que no se preocupe, Emilio se ocupó de mi y es
como el padre que nunca tuve” —sonrió— “¿verdad Emilio?”. Volteó para
observarle y vio que este estaba durmiendo cruzado de brazos. “¡oye!, ¡te estoy
hablando!”.
—
“Oh, si, si…” —bostezó— “es que no dormí bien anoche…”.
Todos
empezaron a reír al verlos discutir. “Se puede saber que fue lo que te quitó el
sueño” —preguntó Joshua con interés.
—
“Creí percibir una fragancia un poco extraña, pero… no estoy seguro…”. El Duque
Dana frunció el seño al escucharlo, camino unos pasos y preguntó— “su amiga la
de cabellos blancos y el lobo, deben estar por despertar, han pasado 3 días de
lo sucedido”.
—
“¡Tres días!” —abrió sus ojos grises del asombro— “¡Oh!, debo ir a verla”, se
inclinó ante los presentes y abandonó la biblioteca.
—
“Espera un momento…” —comentó Joshua sin éxito con un leve sonrojo— “solo
quería decirle que ese sujeto esta en su habitación también…”.
—
“Ese sujeto se llama Etel según Sara” —agregó el Duque Dana algo divertido.
Los
ojos violetas se abrieron después de estar varios días inconsciente, pero esta
vez su despertar era tan extraño, “QUE RAYOS FUE LO QUE ME PASÓ, PARA ESTAR
TIRADA EN ESTA COSA EXTRAÑA” —–pensó y sujetó la sabana que la cubría tirándola
con fuerza a un costado de la cama— “¿DONDE DEMONIOS ESTOY? Y ¿DÓNDE ESTA ESE
MOCOSO INÚTIL?”. Su ceño se frunció al
no ubicarle y por el contrario se alertó al notar a un sujeto de cabellos
blancos de larga proporción con orejas puntiagudas —sus ojos violetas se fueron
abriendo de asombro al verlo con mayor detenimiento— su piel pálida, ojos del mismo color de sus
cabellos con algunos destellos celestes muy claros y su vestimenta era cubierta
por una capa blanca, lo hacia lucir un ser demasiado puro e integro, lo poco
que la capa dejaba ver eran sus pies descalzos y manos largas con garras
pequeñas, éste se adelantó unos pasos hacia la joven y se arrodillo ante ella
pero el solo movimiento que hizo provocó que ella desenvaine sus espada y le
apunte con el objeto filoso sobre su cuello, “¡¿QUIÉN ERES? Y ¡¿POR QUÉ ESTAS
EN EL MISMO ESPACIO QUE YO?, ¡¿DÓNDE RAYOS ESTÁ KIBO?!”.
—
“Disculpe la intromisión pero usted es mi
nueva ama” —afirmó él y continuó— “tuvo una difícil batalla hace días, quedó
inconsciente y con heridas las cuales han cerrado por completo, eso fue gracias
a la ayuda que le dio su atacante hace unas horas, le ha devuelto su poder y
con ello su naturaleza humana que tenia
a desaparecido” —cerró sus ojos— “estoy
aquí solo para servirla a usted y a nadie más” —abrió sus ojos y la observó
fijamente— “soy una de las joyas la cual
a estado esperando por usted por un largo tiempo, por eso…”.
—
“¡POR ESO NADA!, ERES UN MENTIROSO, YO NUNCA SERÍA UNA HUMANA ESO SERÍA LO PEOR
QUE ME PUDIESE OCURRIR, NO ACEPTO TU VERSIÓN Y SI DICES QUE ERES UNA JOYA Y YO
TU NUEVA DUEÑA, PUES DEBES DEMOSTRARLO CON HECHOS Y NO CON SIMPLES PALABRAS” —levantó
su espada— “ANTES DE IR POR ESE MOCOSO, DEBERÉ PROBAR SI ERES DIGNO DE SER MI GUARDIÁN
Y PARA ESO TE RETO A UN DUELO”.
—
“No puedo enfrentar a mi ama, va contra
las reglas de ser su guardián en este mundo” —aseveró el sereno ante lo que
escuchaba.
—
“SI NO ACEPTAS ESTE DUELO, NO ERES DIGNO DE SER MI GUARDIÁN Y SI NO TE ENFRENTAS
A MÍ, NI SE TE OCURRA SEGUIRME EN ADELANTE CON ESAS MISMAS PALABRAS DE “SOY TU
GUARDIAN” ”POR QUE NO DUDARÉ EN MATARTE”.
El
abrió sus ojos asombrado por lo que ella decía, “entonces… no me importa romper las reglas… si debo seguir sus ordenes,
lo haré”, se levantó sin inmutarse y
con un ligero movimiento de manos abrió la ventana la cual era lo suficientemente
grande para salir, ella dio un gran salto y quedó de pie en el filo de una
estatua del espacioso jardín de la mansión. El bajo suavemente envuelto de
ligeros vientos y se colocó del otro extremo. Un destello de luz iluminó el
firmamento y una media luna se había formado envolviéndolos a ambos en un
espacio ajeno al real.
—
“¡¿QUÉ ES ESTO?!”.
—
“Es una barrera de tiempo” —dijo con
la tranquilidad que lo acostumbraba— “mientras
estemos en ella los daños que ocasionemos aquí no afectará al mundo real”.
—
“¡OH!, VEO QUE PIENSAS EN TODO.” —levantó su espada la cual envolvió con flama
azul— “¡EMPECEMOS!”.
En
la biblioteca el rubio continuaba rezongando por los modales de Etel, mientras
el duque se divertía con sus opiniones, Joshua afirmaba— “si, si… ese lobo o como
quiera que se llame” —soltó un suspiro ya se había cansado de discrepar con los
demás en aquella habitación, exasperado se levantó del sofá cruzado de brazos
cambiando el tema— “hablando de Sara… ¿dónde esta?”.
—
“Esta en la sala de estudio con su institutriz, la señora Ariana Meyer” —respondió
el Duque.
De pronto un fuerte
estruendo sacudió el lugar, de inmediato todos salieron y se encontraron a Kibo
tratando de romper una barrera cristalina en el jardín.
—
“¡Am, detente!, ¡que crees que haces enfrentando a tu guardián!”. Inquieto por
lo que estaba observando y a la vez pudo distinguir entre aquellos vientos que
rodeaban a la chica, esta lucia más grande, sus manos ya no eran humanas, “no
puede ser… ¿cómo es que recuperó su forma original?” —murmuraba Kibo con total
asombro y a la vez observaba la negativa de ellos por querer detenerse.
Fuertes
vientos sacudían a ambos, ella portaba su espada con flama azul y el utilizaba
sus manos para lanzar hechizos en espiral a su alrededor, la energía
electrizante lo rodeaba, no podía decepcionar a su ama ante tal petición pero
tampoco quería lastimarla. Era una situación difícil de sostener.
—
“¡QUE!, ¡ACASO TIENES MIEDO!, ¡POR QUE NO ME ATACAS!, ¡DEFIÉNDETE O MORIRÁS!”. Había
dicho Am exasperada al emplear varios de sus conjuros con Etel que estaba con
varios golpes en su gélido rostro y solo se defendía en vez de atacarle.
— “No es mi voluntad lastimarla ama”.
—
“¡DEJA DE DECIR TONTERÍAS!”, se dirigió hacia él corriendo a toda velocidad,
“PARA SER GUARDIÁN DEBES TENER MI APROBACIÓN Y ESO AÚN ESTA POR DECIDIRSE, ¡¡¡¡¡¡¡AHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!”
—gritó con tal fuerza al chocar con su escudo electrizante el cual intentaba
atravesar.
—
“Si el tener su aprobación significa
herirla lo lamentaré… pero no tengo opción…” —una de sus manos se abrió y
dejo ver una esfera de energía muy luminosa y electrizante la cual al ubicar a
su objetivo impactó con la espada de ella, haciéndola retroceder unos pasos,
esta se resistía hasta que se dio cuenta que algo más se acercaba del cielo, “AH…”.
*** *** ***
Las
agujas del reloj avanzaban como de costumbre, fue precisamente ese sonido del
tic, tac, que despertó a la chica de cabellos castaños, sus ojos azules
parpadearon con extrañeza al ver que estaba en el suelo de su habitación, se
levantó y vio que tenia varios cortes en ambos brazos, al comienzo se asustó
pero luego comprendió que aquel sueño que había tenido había sido real, el
libro la había transportado de manera insólita a otra dimensión donde pudo ver
a Kibo, necesitaba saber más de ese libro, así que no dudaría en investigar a
fondo el misterio que este esconde —sujetó al libro y lo dejó sobre su
escritorio— se dirigió al botiquín de su casa y empezó a curar sus heridas.
—
“Lo único que esto prueba es que el libro y yo podemos comunicarnos de cierta
forma, ya Ismael lo ha tenido bajo su poder el tiempo que estuve en el hospital
y no sucedió nada nuevo, sin embargo, los momentos que pase en esa oscuridad no
fue una alucinación mía, mi cuerpo logró desprenderse de mi alma por corto
tiempo, en ese lapso de tiempo pude verlo y aunque no me recuerda del todo, yo…”
—se sonrojó— “lo bese…” —hundió su
cabeza— “¡¡ahhh!!, ¡no debí hacer eso!, ahora que pensará de mi…” —suspiró y a
la vez levantó su cabeza— “aun así… no me arrepiento… quiero que el me recuerde
y nunca me olvide”, se asomó por la ventana observando la puesta de sol, “descuida
Kibo, te traeré de vuelta, lo prometo”.
El sonar de la
puerta indicaba que su madre había llegado del trabajo, Alexa cubrió sus
heridas con una chaqueta mientras bajaba las escaleras para ayudar con la cena.
Pero un ligero mareo, la hizo retroceder por unos segundos.
—
“Buenas noches hija, ¿te sientes bien?” —preguntó su mamá con inquietud al
verla un poco pálida.
—
“Si mamá” —sonrió— “todo esta bien, no te preocupes”.
—
“No te sobre esfuerces en la Universidad, recuerda que recién saliste del
hospital, aún estas convaleciente y tu papá ah salido de viaje de negocios por
unos días, creo que deberías tomarte unos días de descanso en casa para mayor
seguridad en tu salud ya que estas débil”.
—
“Estoy bien mamá” —sonrió— “seguiré asistiendo a la Universidad al ritmo de
siempre, además quiero conservar la beca que con esfuerzo eh logrado
conseguir”. No podía perder tiempo ahora que había encontrado nuevas pistas
sobre el libro, debía informarles a Ismael y Noa sobre lo sucedido. Pero se
sentía muy cansada y debía recuperar fuerzas por la perdida de sangre que había
tenido hace poco.
Su
madre solo la observó con preocupación mientras terminaban de cenar, había
muchas cosas que tenia que explicarle a su hija en el tiempo que estuvo
hospitalizada, pero no encontraba el momento adecuado, ella estaba débil y no
quería ocasionarle algún percance en sus estudios por aquella noticia. Así que
decidió esperar un poco más a que este mejor y que su esposo regrese de viaje.
Después
de cenar y lavar el servicio, Alexa subió a su habitación, donde se dejó caer
en su cama muy cansada quedando de inmediato y profundamente dormida. Su madre
vio la luz encendida de su habitación, procedió a apagarla pero cuando abrió la
puerta, notó algo raro en las mangas de su chaqueta, se acercó y vio que era
sangre y lo mismo sucedía en el otro brazo, “¡hija!, ¡que tienes?!, ¡¿por qué
estas sangrando?” —reclamó.
—
“Que pasa mamá… ¿por qué gritas?” —dijo ella despertando.
—
“Explícame, ¡¿qué significa estos cortes en tus brazos?!” —comentó enfadada y a
la vez preocupada por que no dejaba de sangrar.
—
“¡¿Qué?!, no puede ser… yo…” —observó que sus vendajes estaban todos manchados
y la sangre seguía fluyendo sin parar, eso la asustó— “debería haber parado
ya…” —pensó. “Disculpa por mentirte mamá es que tuve un pequeño accidente en el
laboratorio y pues no quise preocuparte”.
—
“Vamos de inmediato al hospital para que te coloquen unos puntos a esas
heridas, ¡no puedes estar así!” —protestó.
—
“Pero mamá…”.
—
“Nada de peros”. Se la llevó y después que la atendieron, el doctor le dijo que
debía guardar reposo y una buena alimentación para recuperarse del todo”. Su
madre le advirtió que debía pasar una semana en casa como mínimo, pero su hija
solo accedió por tres días y luego se reincorporaría a clases.
Por
otro lado, el anuncio del vuelo hacia Filadelfia, hizo que una persona se
levantara de la cafetería, sujetase su pequeño maletín y embarcase el avión, su
padre lo había transferido por motivos de trabajo, sabia que su hijo estaba
capacitado para ser admitido en cualquier universidad, así que lo dejó ir junto
a su madre que vivía en esa ciudad. Sus ojos canelas y cabellos rojizos con
algunos flequillos cubriéndoles su frente lo hacían lucir mas atractivo que su
propio padre, era alto y de piel blanca, llevaba unos pantalones cremas, con
una camisa blanca, que lo cubría con un abrigo negro y una bufanda en el
cuello. Pasado el tiempo de vuelo la aeromoza avisaba a los pasajeros la
llegada a dicha ciudad. El observó por la ventana y comentó— “por fin eh llegado…”.
*** *** ***
Sus
ojos se abrieron del susto, dio un salto a pocos segundos que un gigantesco
rayo cayera en tierra. La energía que había contenido con su espada le había
formado un corte en uno de sus brazos y notó que la sangre empezaba a escurrir de
éste, empuñó su espada en tierra. “si no hubiera bloqueado ese último ataque
hubiese terminado gravemente herida con el impacto de la magnitud de ese rayo” —pensó
y a la vez comentó— “TIENES BUENA ESTRATEGIA DE PELEA…” —recordó su
entrenamiento con los cuatro magos y la forma como uno de ellos vio lo que ella
ahora notaba en el sujeto que tenia al frente— “A PESAR DE TODO… ERES DIGNO DE SER UN
GUARDIÁN…”.
Etel
detuvo su poder al percatarse que ella había finalizado el duelo en el momento
que enterró su espada, se acercó y se arrodilló para hablarle. “Disculpe,
por tal atrevimiento, no tuve opción que atacarle puesto que fue esa su decisión…
nunca iría en contra de los deseos de mi ama”.
—
“AUN SABIENDO QUE PODÍAS HERIRME, HAS CUMPLIDO CON TU DEBER, ES BUENO SABER QUE
EXISTEN GUARDIANES FIELES A SUS AMOS” —levántate le dijo— “ERES DIGNO DE SER MI
GUARDIÁN Y PUEDES SERVIRME SI ESA ES TU VOLUNTAD… PERO ESO SI, SEA CUAL SEA MI
DECISIÓN EN LAS BATALLAS LAS RESPETARAS, AH… Y NO SOY AFECTUOSA COMO ESOS
INÚTILES HUMANOS DE AQUELLA CASA” —dirigió su mirada violeta a donde estaba
Kibo y los demás— “¡ENTENDIDO!”.
— “Respetaré su voluntad, ama” —asintió y
pensó— “esta es la verdadera naturaleza
de mi nueva dueña, que distinta de la que conocí hace días, además tiene mucho
poder mágico y fuerza en su interior, ser su joya es todo un honor”.
—
“VAMONOS…” —dijo al ver que la barrera había desaparecido y Kibo junto a los
demás se acercaban presurosos por saber lo que había ocurrido.
Por
uno de los arboles alguien los observaba, “esa chica… puede estropear los planes del
amo, debemos terminar con ella primero”, un sujeto que sostenía una
hoja entre sus manos, le respondió— “yo me haré cargo de los estorbos, tu del
chico”. Ambos desaparecieron entre las sombras del lugar.
La
sombra se había recostado en una de las ramas de los arboles para vigilar la
mansión, estaba estupefacto al ver todo lo el alboroto que esa chica había
ocasionado, al mismo tiempo indagaba quien era el que colocó aquella barrera,
por que Etel no fue, eso era un hecho, él no manejaba ese tipo de poder.
—
“¡USTEDES BOLA DE INÚTILES!, ¡QUE TANTO BULLICIO HACEN!” —dijo ella con enfado— detestaba lidiar con
humanos y sobre todo habían aumentado en número, “OYE, MOCOSO, ¿PORQUÉ
ANDAS RECAUDANDO MÁS GENTE DE TU
ESPECIE?” —cruzó sus brazos tan fría como siempre.
—
“Am, por favor, no digas eso” —susurró él— “estas personas son amigables y nos
pueden ayudar”
—
“¡¿CÓMO QUE AM?!, ¡DESDE CUANDO ME LLAMAS CON TANTA CONFIANZA CHIQUILLO!”, se
enfureció aun más.
El
joven de cabellos oscuros suspiró y les dijo a los demás que les den unos
minutos para explicarle a ella y enseguida los alcanzaría en la biblioteca. Los
demás entendieron y se retiraron, mientras los tres habían quedado en el
jardín.
—
“Disculpe señorita Am” —comentó el asintiendo, armándose de paciencia para
sorpresa del guardián, quien no vio nada de como era tratado antes— “lamento infórmale
que usted en una batalla hace algunos días atrás, un sujeto le quitó su poder y
con ello la convirtió en humana, estando así se deprimió por no aceptar tal
verdad, de esa forma se hizo amiga de un conejo pequeño el cual debe estar en
el bosque y encontró a un guardián que es Etel, el cual la viene protegiendo” —hizo
una pausa— “aun así… en la última batalla se enfrentó siendo humana a ese
sujeto y lo venció, ambos salimos heridos y gracias a esas personas que vio
hace unos instantes, nosotros estamos vivos, por que ellos nos ayudaron a derrotarlo”.
La chica
intentaba asimilar todo lo que su sirviente le decía, sabía que él no mentiría
con cosas así, por que le costaría su vida si lo hiciese, pero si todo lo que
decía era cierto… “entonces lo que Etel ha dicho antes también es verdad” —pensó— “yo… fui una humana… lo que más detesto, no
puede ser…”.
—
“Eso no es todo…” —comentó— “tu trato con los que te rodeaba empezó a cambiar,
te volviste mas sensible a los hechos y forma de como actuabas, pero hoy
despertaste de varios días de estar inconsciente, tus poderes mágicos y tu
verdadera forma han regresado a ser como era antes” —asintió.
—
“No… no puede ser…” —pensó— “fue por eso
que no recuerdo nada, por que ese lapso de tiempo era que estaba como humana,
fue por eso que me llamaste por mi nombre” —un profundo silencio embargó entre
ellos.
—
“Kibo, creo que decirle todo de esa forma puede causarle un shock, deberías
detenerte…” —sugirió el guardián.
—
“Lo siento Etel, pero es necesario que ella este al tanto de todo lo que
sucedió, yo nunca le mentiría y ella lo sabe” —dijo con firmeza ante los ojos
violetas— “así como se, que no te disculparas con tu guardián por someterlo a
prueba, ni que insultaste a nuestros nuevos amigos, por que es tu naturaleza
ser así…”.
—
“Me conoces muy bien mocoso y doy por aceptado y asimilado todo lo que has
dicho, sin embargo…”, lo sujetó del cuello, “no pienso compartir el mismo
espacio con ellos” —le soltó diciendo— “prefiero
aguardar aquí afuera junto a los arboles”.
—
“No diga eso señorita Am” —dijo el de ojos plomos— “entre la gente que detestas
hay una persona que conociste y que seguro espera saludarte”.
—
“¿A QUIEN TE REFIERES?” —volteó con curiosidad— “¡HABLA!”.
—
“¿Recuerdas al pequeño Joshua?... ¿lo recuerdas?” —indagó Kibo.
—
“CLARO QUE RECUERDO A ESE NIÑO, ¿DÓNDE ESTA?” —preguntó cruzada de brazos.
—
“Dentro de la mansión, pero ahora ya no es un niño…”.
—
“¿CÓMO QUE YA NO ES UN NIÑO?... ¿EXPLICA ESO?”.
—
“La madre adoptiva de Joshua fue asesinada en su frente por unos guardias del
Rey y ambos hermanos fueron capturados y llevados a la gran muralla, en el
camino Joshua pudo escapar y al cruzar el perímetro que rodea a tal fortaleza,
su línea de tiempo avanzó muchos años más, es así que ahora es un joven… el
rubio de ojos verdes que viste, él es Joshua”.
—
“Este mundo esta de cabeza, como un niño ahora es un joven” —suspiró— “solo por
eso iré a saludarlo, pero luego regresaré aquí afuera, no me siento cómoda en
medio de tantos humanos cerca, entendido”.
—
“Como guste, señorita Am” —comentó y al mismo tiempo ingresaron a la mansión.
“Creí por un momento que iba a salir corriendo por Joshua, pero veo que sigue
siendo fría como aquel entonces” —cerró sus ojos— “es lamentable no poder ver
su lado humano, pero supongo que es lo mejor para ella”.
En
la biblioteca, todos estaban esperando al ingreso de los tres, el Duque
permanecía sentado en su escritorio, mientras que Joshua y Emilio estaban en el
mueble bebiendo un café. Uno de sus sirvientes entró para anunciar el ingreso
de los invitados. Todos observaron a los tres mientras Am se adelantó y
murmuró, “Joshua…”.
—
“Si…” —dijo el con semblante de emoción y la voz entrecortada comentó— “en
verdad… ¿usted puede recordarme?...”.
—
“Claro que si, pequeño mocoso”, se acercó y le quedó observando, “has crecido
mucho”. De su armadura rebuscó algo le extendió su mano hacia el rubio, “anda,
abre tu mano”. Kibo y su guardián estaban asombrados por lo que veían, acaso se
volvió sensible de nuevo o es que le iba a golpear. Emilio observó como su
amigo se sonrojó un poco ante la petición que ella le dijo.
Al
abrir su mano, ella dejó caer una flor seca y le dijo— “a pesar que quise
deshacerme de esta flor no pude, así que te devuelvo el lirio blanco que me
regalaste esa vez, es mi deber no olvidar los obsequios de humanos, es la vieja
regla de mi mundo”.
—
“Gracias… aunque sea solo por deber esta flor ha conseguido su objetivo” —comentó
el sonriendo y con lágrimas en sus ojos verdes.
—
“¿Cuál era el objetivo de esta flor?” —pregunto ella sin inmutarse ante las
miradas de todos los presentes.
—
“Su objetivo era… que usted no me olvidaría…”.
—
“Ah eso… ya te dije que es mi deber, así que no confundas las cosas niño”, dio
media vuelta y comentó a Kibo— “saludo realizado, ahora nos vamos”.
Emilio
aguantaba la risa, mientras que Joshua se quedó congelado por las frías
palabras que recibió de ella. Fue el Duque Dana que intervino antes que la
chica abandone el recinto.
—
“Tenemos una propuesta para ambos, puede hacernos el favor de escucharla y
luego tomar una decisión al respecto”.
—
“EL HABLAR CON MÁS HUMANOS NO ES DE MI AGRADO” —respondió ella.
—
“Deberíamos de escucharle, señorita Am” —murmuró Kibo.
—
“NO” —continuó caminando hacia la puerta.
—
“Ni siquiera el poder hallar más joyas les interesa… por que nosotros podemos
encontrarlas…”.
—
“¿¿EH??, ¿¿CÓMO ES QUE SABEN TODO ESO??”, se interesó y regresó delante de el
escritorio del Duque, “ESTOY ANSIOSA DE SABER SOBRE TAL AFIRMACIÓN”. El empezó
a explicarle lo sucedido y aunque le fue difícil de admitir, el estar rodeados
de más joyas y estar unidos en búsqueda de las que faltaban era muy
conveniente. Les observó a cada uno de los presentes, “si es verdad lo que este
señor dice…”, un carraspeo por parte de su interlocutor y le mencionó— “soy el
Duque Allen Dana” —aseveró con la
seriedad que lo acostumbra.
Le
observó y luego continuó— “entonces si el Duque aquí presente dijo la verdad,
Emilio tiene bajo su poder la joya de la agilidad, Joshua el de proteger, Etel
de la confianza, esa ave rastrera que me quito mi poder y luego lo devolvió es la
joya de la fortaleza, el Duque su joya es el deber, su hija Sara despertó la
joya de la fe y el chiquillo que tengo al costado tiene tres joyas las cuales
las a adquirido en las batallas y también es el contenedor de todas ellas”.
—
“Así es” —respondió— “además, quisiera pedirles que sean parte de la orden
secreta Sellos, esta orden fue creada hace muchos años pero pocos han logrado
seguir en contacto, su propósito aparte de buscar a las demás joyas, es que
capturamos y eliminamos a los monstruos y bestias espirituales que nuevamente
asechan este mundo…”.
—
“Que extraño que exista una orden así, ya que desde que vine a este mundo, lo
único que eh hecho es matar esas bestias del bosque” —frunció el ceño— “si
existe tal organización por que no se encargan de proteger a este chiquillo, lo
único que me ha causado son problemas uno tras otro”.
—
“Siento haberle causado problemas, señorita Am” —añadió Kibo con seriedad— “a
partir de ahora el pacto se rompe y usted es libre de hacer lo que le plazca,
yo encontraré la forma de proteger mi vida sin depender de los demás”.
—
“EL PACTO NO LO ROMPES TU HUMANO INSENSATO, ASÍ QUE ESTARÁS BAJO MIS ORDENES
HASTA QUE ME CANSE” —aseveró sin inmutarse.
—
“Lo siento, pero no estoy de acuerdo en
seguir recibiendo ordenes ni someterme a más maltratos” —asintió y a la vez
levantó su cabeza en dirección de los ojos violetas— “lo que he aprendido en
este corto tiempo, es que ya no quiero ver más gente lastimada por culpa de
esos monstruos de este mundo, si mi destino fue venir aquí lo acepto, pero no
puedo quedarme de brazos cruzados y no ayudar a quienes lo necesitan, lucho por
encontrar mis recuerdos pero tampoco voy a depender de nadie ahora en adelante,
no voy a recibir ordenes de usted ni de nadie más y si con ello signifique
enfrentar la muerte, pues la afrontaré sin arrepentimientos.
—
“¡TE REHÚSAS A OBEDECER!, BIEN, NO TENGO ÁNIMOS DE MATARTE, NO AÚN, ASI QUE
ERES LIBRE DE MORIR CON ORGULLO” —caminó hacia la puerta y Etel le siguió— “SEÑOR
Y DEMÁS HUMANOS, RECHAZO SU OFERTA, NO SOY AMISTOSA CON SU ESPECIE, ASÍ QUE ES
MEJOR GUARDAR DISTANCIAS” —cerró la puerta con total enfado.
—
“Lo siento señores, disculpas por lo sucedido” —comentó con pesar. Era la única
forma de protegerla según él, ya la ha lastimado lo suficiente cuando fue
humana y no quería exponerla a más peligros por su culpa. “Es mejor que seas
libre Am, es lo que más amas de tu vida” —pensó y a la vez comentó— “yo… debo
marcharme de su mansión Duque, no puedo exponerlos a que esas cosas los
ataquen, ya que su objetivo soy yo”.
—
“¿Cómo que eres su objetivo?” —preguntó Joshua.
—
“Recuerdas que de niño un monstruo nos persiguió y atacó, pues su objetivo de
él y de muchos más han sido encontrarme y matarme” —afirmó el de cabellos
negros.
—
“Entonces el Rey lo sabe” —comentó Emilio sorprendido.
—
“¿Qué es lo que el Rey sabe?” —repitió el rubio.
—
“El Rey conoce que Kibo es el contenedor de joyas y que si el las recolecta
todas puede liberar el viejo pacto del espejo y descubrir el misterio de su
origen” —razonó el Duque— “si eso es cierto, entonces incluso hay la
posibilidad de destruirlo”.
—
“No puede ser…” —dijeron los demás con asombro de llegar a esa teoría.
—
“De ser así, todo encaja perfectamente” —afirmó el de ojos plomos— “entonces
yo…”.
—
“Tu no debes abandonar la mansión Kibo, de lo contrario si sales del perímetro
serás blanco fácil de aquellas bestias” —dijo el rubio— “debes quedarte y
unirte a la orden, solo así tu vida no corre peligro”.
—
“Pero… el quedarme con ustedes sería exponer sus vidas y yo… ya no quiero ver
gente lastimada por mi culpa” —asintió— “en dos ocasiones fui controlado por
esas cosas e hice daño a quienes no debía por eso… preferiría estar solo…”.
—
“La soledad no es buena ni mala, pero debes saber que cada uno no somos seres
humanos ordinarios, tenemos a nuestras joyas de poder para luchar, así que no
te preocupes por nuestro bienestar, tu eres el guía y llave de todo este acertijo,
necesitamos de tu ayuda”, el Duque le extendió su mano, “derrotemos juntos a la
maldad de este mundo”.
—
“Si”, ambos estrecharon manos y a la vez empezaron a hacer bromas.
—
“Kibo, no debiste dejar ir a la señorita Am” —dijo Joshua con tristeza.
—
“Lo siento, no tuve opción” —dijo el— “además mientras esté con su guardián
estará a salvo”.
—
“Como puedes dejarla a merced de ese tipo, con Etel a su lado puede llegar a…”,
se irritó el rubio al echar volar su imaginación, “no, no, no, debemos de
encontrarla pronto”.
—
“Yo no me preocupo por ese aspecto Joshua, Am ha vuelto a ser la misma que
conocí antes, así que ella no tiene sentimientos por nadie que no sea ella
misma”.
—
“La conoces muy bien” —asintió— “solo espero que nada malo le pase”.
—
“Estará bien, recuerda que Etel la protegerá”.
—
“Jajajajaja, yo de ti no le menciono al lobo, por que Joshua no le simpatiza
mucho” —aseveró Emilio en tono burlón. Ambos empezaron a reír mientras el rubio
se enfadaba por las bromas.
La
puerta de la biblioteca se abrió y una pequeña niña pelirroja entró con un
sobre, “¡papá!, ¡papá!, ¡papá!” —su padre la levantó entre sus brazos— “esta
pequeña, es Sara” —sonrió— “hija tenemos una visita”.
—
“Oh, lo siento, no quise interrumpirles, un placer conócelo señor…”.
—
“Soy Kibo Susume” —sonrió— “tu eres la pequeña Sara”.
—
“Si” —afirmó ella y a la vez le entregó un sobre a su padre— “esto enviaron del
noreste, papá”. Al abrir el sobre el Duque quedó impactado por lo que su
contenido decía. “no puede ser…”
Sus
pasos eran firmes, su capa se arrastraba por el suelo y su ceño era de total
seriedad y silencio para su acompañante. La mente de la chica estaba en total
meditación, “sé que no puedo matar a ese chiquillo, algo me impide hacerlo,
pero aun así todo lo que él dijo es verdad, lo eh tratado peor que las almas en
penitencia de mi mundo, estando el vivo” —cerró sus ojos mientras pensaba— “lo
admito, fui severa con el y gracias a eso el rompió el pacto, grrrrrrrr nadie
se ha atrevido a poner sus decisiones antes que las mías, ahora lo detesto
más”. Al salir del perímetro de la mansión se adentró al bosque y encontró a un
conejo pequeño por el frente.
—
“QUE BIEN, CENA FRESCA”.
—
“No lo haga, esa cena que usted dice, le ah sido su compañía en varias
ocasiones, incluso dijo en más de una vez, los conejos son amigos no comida” —mencionó
su guardián teniendo en sus manos al animal.
—
“¡RAYOS!, QUE TONTERÍAS DIJE MIENTRAS FUI HUMANA”, se sujetó la cabeza. El
desconcierto por lo que escuchaba decir de su guardia la enfadaban aun más, el
hecho de haber sido humana e interactuar con ellos de esa forma, pensó y a la
vez murmuro— “SE HAN FORMADO UN CONCEPTO DIFERENTE A QUIEN EN VERDAD SOY”.
—
“Si” —cerró sus ojos— “lo único importante es que esta bien y puede ir a donde
quiera”.
—
“SI” —continuó caminando— “IRÉ A CAZAR ALGO, NO ME SIGAS”.
—
“Como ordene” —dijo el guardián sin expresión alguna, mientras ella se alejaba
en el bosque. Sus ojos brillaron por unos segundos y su figura se perdió en el
viento. No podía ser descuidado, estaba informado que al salir del escudo de
protección de aquella mansión, su nueva ama seria blanco fácil, así que la
siguió nublando el cielo en aquella tarde. Ella desconocía la mayoría de sus
poderes, utilizó eso como una ventaja para protegerla sin que se dé cuenta.
Después
de correr y asechar a varios animales, escogió a un venado, tenia demasiada
hambre, una vez muerta su presa, se disponía a dar ordenes a ese humano, pero
recordó que ya no estaba, “¡MALDICIÓN!” —bufó y utilizó su magia e hizo una
pequeña fogata, mientras realizó todo para que esta tuviese la mejor cocción— se
sentó al pie de la fogata observando al fuego pensando en todo lo que pasó y
quedó en un gran silencio. Recordó al anciano que la cuidó y aquel día…
—
“¡Devuélvelo!, ¡eso es mio!” —exigía Am cuando tenia 8 años, estaba muy enojada
por que quien estaba a su cargo la había descubierto que tenia un objeto oculto
y el cual debía ser destruido junto a todas sus pertenencias.
—
“¡No!” —había dicho su tutor, mientras apretaba en sus manos al objeto, la niña
se abalanzó contra el para intentar quitarle de sus manos lo que le pertenecía,
sin embargo este le dio un empujón tirándola por una esquina rocosa, “escúchame
bien, en este mundo no existen los recuerdos de tu vida pasada, la muerte es tu
verdadera compañía, las emociones humanas solo te traen desgracias, así que
acostúmbrate a vivir con eso”.
Ella
empezó a llorar de cólera e impotencia por no poder recuperar lo que en ese
momento era el único objeto que reconocía como suyo. ¡Devuélvelo, eso es mio!,
¡es mio!, es mio…” —sollozaba— “¡no eres mi padre!, ¡así que no tienes derecho
de quitar cosas que no te pertenecen!. Le dijo mientras observó una sonrisa de
parte de su interlocutor y abrió sus ojos violetas de ver como este se disponía
a prender fuego a su última pertenencia que había cuidado desde su llegada a
ese mundo.
—
“¡Nooooooooooo!, por favor, ¡no lo queme!, es lo único que me queda de…. por
favor, ¡no lo haga!”, le suplicaba ella con sus ojos violetas llenos de lágrimas.
—
“Si no quieres que esta cosa se vuelva cenizas, a cambio debes prometer por el
resto de tu vida obedecerme sin protestar” —comentó el tutor.
—
“Si, lo prometo” —dijo ella, sabia que una de las reglas de ese mundo era que
si alguna vez haces una promesa a uno de los subordinados mas cercano al Dios
de ese mundo, debía de cumplirla sino terminaría como esos cadáveres en
penitencia.
—
“Bien” —una sonrisa irónica se formó en su rostro— “tu primera lección de hoy
va ser el no llorar nunca más”.
La
pequeña le observó con temor por sus palabras —pensó— “no volver a llorar…
nunca más… por que…”. Luego este le dijo— “esta cosa (refiriéndose al objeto
entre sus manos) obsérvala por última vez porque la quemaré”.
—
“¡Pero lo prometió!, ¡usted prometió no quemarla!” —exclamó con fuerza
reclamándole.
—
“Así es, lo prometí, pero sabes que los objetos que son de otro mundo no deben
permanecer con sus dueños, para evitar la conexión con sus emociones pasadas,
esa es una de las reglas y la recordarás por toda tu vida”, lanzó su pertenecía
al fuego mientras le dijo– “la lección de hoy ha terminado”, se colocó al
costado de la niña, fijando su mirada para ver sus reacciones. Después de
varios minutos en total silencio y sin haber derramado una sola lágrima, ésta le
siguió pero internamente ella pensaba y a la vez apretaba una de sus manos con
sus garras aun creciendo— “no importa cuanto tenga que esperar….algún día… algún
día llegaré a salir de este mundo y podré llorarte… papá… mamá…”.
Cerró
sus ojos violetas, mientras observaba al fuego dejó salir un gran suspiro, “¡DEMONIOS!, POR QUE PUDE RECORDAR ESA PARTE
DE MI VIDA Y NO RECORDÉ MI NOMBRE O QUE ERA ESA COSA QUE QUEMARON Y POR QUÉ FUE
TAN IMPORTANTE PARA MÍ”. Se sujetó la cabeza mientras empezaba a comer, las
flamas y la imagen de cuando era niña le taladraban su pensamiento. “¡YA
BASTA!, ¡PROMETÍ NO HACERLO Y NO LO HARÉ, POR QUE LLORAR ES DE HUMANOS!”, si
eso era lo que se había repetido todos los días desde su primera lección, pero
muy en el fondo tenia muchas ganas de llorar por todo los años que se reprimió.
“No, no, no… no…. no puedo más…” —empezó a rasgar la tierra con mucha prisa e
hizo un hoyo profundo, cuando lo terminó apretó sus garras en la tierra dando
un grito y gruesas gotas cristalinas empezaron a salir de sus ojos, como si el
tiempo no hubiera pasado revivió el dolor de perder a sus padres y muchas cosas
que lastimaban su alma.
Delante
de ella quien estaba arrodillada sollozando, unos arbustos se movieron y un
pequeño conejo salió y la quedó mirando.
—
“Lastima que ya cené, si no te comiera enseguida” —lo sujetó de las orejas—
pero los ojos de éste le llamaron la atención. Se asombró, “no puede ser… acaso
tu eres el que mencionó el mocoso y mi guardián…” —lo sostuvo entre sus manos—
“es extraño, no siento nada, quizá me equivoque y eres un simple conejo perdido”.
Se recostó sobre un árbol con el animal entre sus manos, pasada unas horas
sintió que poco a poco su tristeza pareció disiparse al sostener al conejo. Se
levantó y mencionó— “serás mi mascota” —comentó— “ahora debemos regresar, Etel
debe estar esperando”. Dio la vuelta y notó que muchas hojas de los arboles
empezaban a caer. Una ráfaga de viento se formó a su alrededor y la figura de
su guardián se hizo notar”.
—
“¡¿QUÉ RAYOS HACES AQUÍ?!” —preguntó desconcertada por su presencia repentina.
—
“Un intruso ha llegado ama, mi deber es protegerla”.
—
“NO PUEDE SER…” —se alertó y pensó— “¿porqué no sentí nada?, seguro fue por que
estaba distraída en mis pensamientos, ¡RAYOS!, eso no volverá a pasar”.
Las
hojas empezaron a formar un remolino, quien en breves segundos este empezaba a
querer envolver a ambos, Etel utilizó vientos y tormentas eléctricas como
cadenas de protección, sin embargo una de las hojas se posó sobre el guardián haciendo
que su poder se vuelva en su contra. Am quien sostenía al conejo entre sus
manos, colocó a este entre su capucha y desenvainó su espada. “¡RAYOS!, ¡¿QUIÉN
ERES?!” —preguntó— al mismo tiempo que intentaba
liberar al guardián, “¡¡MALDITO!!, ¡¡¡TE HARÉ PAGAR POR ESTO!!!” —sus garras
crecieron precipitadamente rasgando a la hoja que impedía liberar a Etel. Con
el último movimiento ambos quedaron libres y bajo alerta por que la figura que
aun no se mostraba intentaba a toda costa de atraparles.
Las
risas burlonas resonaban con el viento y miles de hojas empezaron a unificarse,
haciendo visible a un hombre alto de ojos escarlata, su mirada era fría como la
de un asesino, sus cabellos castaños alborotados y de vestimenta color blanco
con bordados dorados al juntar ambas manos formó de las hojas una túnica que
cubrió sus hombros, “la naturaleza humana” —comentó— “es la
primera vez que mis victimas no demostraban tal atracción por esa especie…”
—se observó— “no esta nada mal” —su sonrisa se amplió al ver a la chica— “veamos
cuanto resistes a la muerte”. Los
ojos violetas se dilataron al ver que detrás de su atacante y envueltos de un
humo particular dos sujetos aparecieron, Am al ver el rostro de uno de ellos,
se quedó paralizada y empezó a retroceder unos pasos, diciendo— “IMPOSIBLE… TU
ESTAS MUERTO… ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡NOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!”.
*** *** ***
Después
de leer el contenido del sobre, el Duque y todos los miembros que pertenecían a
la orden se fueron en el primer carruaje a la villa del noreste cerca del
perímetro del palacio real. Estaba tan preocupado como los demás por que el contenido
de la carta, ésta decía que varias escoltas tomaron de rehenes a todos los
niños de aquella villa y se dirigían a
una iglesia cercana. Eso era lo más extraño, “porqué llevarlos a una iglesia en
vez del palacio, acaso el rey se volvió loco, ¿qué es lo que planea hacer con
los infantes?...”.
Los
cuatro estaban inmersos en sus
pensamientos mientras duraba el camino, Joshua tenía recuerdos encontrados por
su niñez, ya que era como si la historia se volviese a repetir, pensó— “esta
vez, los protegeré” —frunció el ceño. Emilio a su costado tenia inquietud por
lo que estaba pasando y a la vez le pareció extraño que Sara se quedará en la
mansión junto a su institutriz, sin embargo la fragancia que había percatado en
los pasillos no era de un ser humano eso ya no tenia duda alguna, si ese era el
caso entonces por que el Duque no lo mencionó, ¿qué es lo que oculta en la
mansión?...”. Kibo había aceptado integrarse a la orden Sellos, sin embargo
estaba inquieto por Am, pensó— “espero que este bien” —cerró sus ojos— “Etel
cuídala por favor”. El carruaje se detuvo, al bajar observaron a una iglesia
antigua, abrieron la reja y entraron con cautela, no se escuchaba algún ruido,
salvo el viento, la noche daba comienzo y al abrir la puerta principal del
templo, un niño estaba atado de manos en uno de los pilares y llevaba los ojos
vendados.
Joshua
se adelantó para desatar al pequeño, pero al cuarto paso un ruido parecido a
los cascabeles inundó el lugar que permanecía en silencio, “¿quién esta ahí?...”
—preguntó él y nuevamente el ruido empezó escucharse pero esta vez como una
danza, cuando el intentó caminar en dirección al niño, su cuerpo no respondía,
se había paralizado por completo, Emilio y los demás que se habían quedado a
pocos metros del rubio, sabían que un intruso los acechaba.
—
“¡Cuidado Joshua!” —dijo su amigo al ver que alguien en medio de las sombras se
dirigía a paso lento y enfrente de todos.
En su mano
derecha un objeto apareció y con un breve movimiento el ruido hizo que entre
las sombras aparecieran mas de un niño alrededor de los presentes, sus ojos
estaban muy fijos, el Duque al verlos dijo— “¡esto es una trampa!, me enviaron
esa carta sólo para atraer mi atención y la del grupo, ¡estos niños son una
ilusión!” —aseveró.
—
“¡¿Cómo?!” —inquirió el rubio al ver que el niño que tenia al frente no parecía
una ilusión como los demás.
—
“No
me atrevería a decir eso, si fuera tu… este niño”, le sujetó de algunos
cabellos, “no es una ilusión, yo diría que tuvo mala suerte esta noche al
encontrarlo merodeando por esta Iglesia abandonada”, una sonrisa
malévola apareció, “los demás deben darle la bienvenida a nuestros invitados”, el
sonido de un arpa surgió, este empezó a tocar y al sonar el sistro que llevaba
en su mano izquierda los infantes que estaban alrededor empezaron a cantar al
unísono, los cuatro empezaron a sentir
una profunda tristeza y al mismo tiempo sentían que sus energías estaban siendo
arrebatadas por la música.
—
“¿Qué es esto?” —dijo al ver que conforme iba avanzando la canción en los pies
de cada uno se iba formando un sello diferente.
— “Los
sellos son sus joyas de poder que poco a poco irán desapareciendo, cuando lo
hagan a cabalidad morirán” —sonrió mientras continuaba tocando el arpa.
El
niño que había permanecido inconsciente todo ese momento, despertó intentando
liberarse. Este al verlo, hizo un encantamiento con el arpa dejándola en
movimiento, mientras el sacaba de entre su ropa una espada dorada, se disponía
a matarlo.
—
“¡¡¡¡¡Noooooo!!!!!!!” —el grito de Joshua fue más que evidente, al ver que eran
títeres de aquel sujeto que no mostraba su identidad al estar oculto entre las
sombras— “¡¡¡Detenteeeeee!!! —dijo fuertemente haciendo que una energía brotase
de él y de su espada que estaba envainada, rompiendo el conjuro se adelantó y
quedó a unos pasos frente de éste.
Los demás se
quedaron atónitos al ver que el sujeto decidió dar la cara y mostrarse, no solo
era su cabello y ojos idénticos a los del rubio, sino que era como ver a un
Joshua con unos años más pero al mismo tiempo su presencia era diferente, la
túnica oscura y el sistro que llevaba en una de sus manos, despertaron a todos
al ver que se trataba de una joya poseída de poder oscuro y siniestro. El
sonido de la espada dorada en milésima de segundos hizo que el infante cayera
yerto al suelo y una gruesa mancha carmesí empezó a extenderse poco a poco. Los
presentes quedaron perplejos por lo que vieron.
—
“¡¡¡¡¡¡¡¡¡Nooooooooooo!!!!!!!!!!, ¡¡¡¿por qué lo hicisteeeee?!!!” —dijo el
corriendo a donde estaba el niño y lo sujetó— “que te hizo para que lo mataras,
¡¿qué?!” —replicó lleno de impotencia y enojo por no evitar una muerte más.
—
“Solo
era un estorbo al igual que todos ustedes” —aseveró dándole la espalda—
“el
amo debe reinar por la eternidad en este mundo y no dejará que nada ni nadie se
interponga en sus deseos” —comentó y a la ves volteó dirigiendo su
espada dorada hacia el rubio— “es por eso, que todos los que se opongan a
mi rey deben morir”, sus ojos verdes estaban nublados, empezando a
atacarle una y otra vez. Era demasiado veloz, Joshua esquivaba sus movimientos
lo más rápido que podía ya que la mínima distracción era terminar gravemente
herido o muerto y no podía dejarse vencer sus amigos lo necesitaban y si quería
liberarlos debía matar a ese sujeto.
La lucha
comenzó, entre saltos ligeros ambos estaban concentrados, hasta que uno hizo un
movimiento más rápido hiriendo el brazo de Joshua, éste al percatarse aprovechó
su posición y enterró su espada en la pierna del sujeto”. El otro hizo sonar su
sistro y musitó cerca del rubio, “si
utilizo el sistro una vez, puedo paralizar a mi victima, si lo uso por segunda
vez este perderá poco a poco sus sentidos, si lo uso por tercera vez éste
morirá” —una sonrisa
retorcida se hizo notar en el rostro del sujeto al ver que este caía de
rodillas ante él, “no puede ser…” —comentó Joshua— “acaso iba a morir de esa
forma, sin poder salvarles” —pensó y apretó sus puños mientras su visión se
turbaba, le observó diciendo— “porque haces todo esto…”.
— “Por
diversión” —hundió su espada en el suelo— “y quizá como castigo…” —susurró—
“esta
alma necesitaba fortaleza y yo se la eh dado”.
—
“Eso quiere decir…. que ocupas el alma de otra persona…”.
— “Si”
—murmuró— “en este cuerpo corre tu sangre, esa sangre que un día se sacrificó por
salvarte la vida”, le observó al ver que el rubio estaba lívido de lo
poco que escuchaba.
—
“Eso es imposible…” —dijo Joshua, el vio que su hermano había sido llevado a la
gran muralla y después se enteró que todos los niños que habían ido a ese lugar
murieron, “mi hermano junto a los demás niños fueron asesinados…”.
La
risa burlona empezó apodarse del sujeto, “que ingenuo eres, ¿acaso te consta?, ¿viste
su cadáver para se asegures que murió?” —sus ojos se volvieron blancos—
“¡no
mereces la vida!” —corrió con su espada para atravesarle el corazón,
sin embargo se sorprendió al ver que su brazo se detuvo, “¿por qué?... acaso este cuerpo
intenta revelarse, ¡no puedes!, ¡si lo haces mi amo te matará y lo sabes!”
—gritó para si mismo, mientras su cuerpo se estremeció de dolor— “¡¡¡ya
bastaaaa!!!” —se sujetó la cabeza descontrolado— “es nuestra misión deshacernos
del mocoso y quienes se interpongan en su camino” —empezó a reír con
desenfreno— “Aris jajajaja todo ha salido
como lo planeaste jajajajajajajaja, ¡¡¡acaba con la vida de esa chicaaaaaa!!!,
¡¡¡ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!”, el grito de lamento empezaba a
invadirlo con fuerza, “¡¡¡deja de oponerte a mi!!!, ¡¡¡morirás y
lo sabes!!!”.
—
“¡El no morirá!” —comentó Joshua mientras sus ojos verdes estaban cegados—
“porque es mi hermano y yo estaré para protegerle”.
Esas
palabras provocaron que su interlocutor emitiera tremendo grito que resonó en
todo el lugar mientras el cuerpo de Kibo brillaba, todos murmuraron “el
contenedor, en verdad es el…”, al ver que éste se colocaba de pie y sus ojos
plomos empezaban a tomar un brillo al mismo tiempo que el sistro el cual
sostenía del hermano del rubio se desprendía de su cuerpo dejando salir una
energía oscura hacia el objeto que estaba siendo arrastrado hacia las manos del
chico de cabellos negros, el lugar se había iluminado de tal forma que cuando éste
se posó sobre sus manos la energía oscura que rodeaba al objeto cambio a un
resplandor blanco y finalmente desapareció por completo en Kibo, quien cayó al
suelo inconsciente al igual que Roel. Todos empezaron a notar que aquel
encantamiento se había roto y podían moverse con normalidad, sus sentidos
volvieron a manifestarse, los ojos ciegos de Joshua se tornaron verdes nuevamente
y pudo notar a su hermano a pocos metros de él, se levantó con dificultad y
sujetó el cuerpo —murmurando con ansiedad— “hermano… hermano…” —sollozó— “no mueras
por favor…” —vio sus heridas y lo abrazó— “es mi culpa, debí de buscarte, pero
no lo hice, creí que estabas muerto todo este tiempo, lo siento… perdóname…”.
—
“No es tu culpa” —comentó recibiendo el abrazo de su hermano— “estabas asustado
y lo entiendo”, se apartó de él y le observó diciendo— “te extrañé mucho
Joshua, veo que la línea de tiempo nos cambio físicamente a ambos, pero en el
fondo mi hermano menor aun me recuerda”.
—
“¡Hermano!” —dijo el rubio y ambos se abrazaron al rencontrase después de
haberlo creído muerto, la vida de ambos había cambiado y a la vez una nueva oportunidad
de afrontar juntos los hechos recientes, los fortaleció. Ambos se levantaron y caminaron
para saludar a los demás, Kibo había despertado y una vez que se enteró, se
sintió feliz de que ambos niños que una vez conoció estaban vivos y podían seguir
un nuevo camino juntos, sin embargo algo le preocupaba, pensó— “si esto fue un engaño
para acabar con todos nosotros, eso significa que ese Aris planeo todo,
entonces a la chica que este se refería es a…” —abrió sus ojos plomos con total
preocupación— “no puede ser…. esa chica es Am…”
*** *** ***
Dos
semanas habían pasado, sus heridas sanaron por completo, terminó de leer varios
libros en la biblioteca, al reincorporarse en la Universidad y los horarios fue
lo que menos parecía importarle, era una buena estudiante y junto a sus amigos
coincidían en una que otra reunión por el laboratorio, pero casi siempre en la
biblioteca, el que más demoraba en llegar era Noa Wayans, sin embargo esa tarde
no había avisado a ninguno sobre alguna reunión extra, aún tenia tiempo para ir
a su última clase y continuó su lectura en la biblioteca, había un libro en
particular que le llamó la atención, ya Ismael y Noa le habían hablado de un
libro que tenia una de las portadas idénticas al de donde se encontraba Kibo. Empezó a leer y buscar algún dato que tenga otra
relación, pero no encontró nada, con gran decepción se fue a dejarlo y sacar
otro de la misma sección, pero no alcanzaba, así que escuchó la voz de alguien
por su detrás diciendo— “si gusta le
puedo ayudar”.
—
“Si, por favor” —sugirió ella.
Al
colocar el libro en su lugar, este le dijo—
“si esta interesada por ese tipo de libros le recomiendo este”, le
entregó otro.
—
“Oh, gracias” —sonrió pero al ver su reloj, ya le tocaba ir a su última clase,
“lo siento, otro día lo reviso, gracias por la sugerencia, adiós” —salió
apurada del lugar.
Otro
joven de cabellos rojizos había observado por varios días el interés de aquella
chica de ojos azules por encontrar algo en los libros que revisaba, le
intrigaba saber que era lo que estaba buscando… sin embargo no era de su
incumbencia mezclarse con problemas de otros.
Pasó unas horas y finalmente terminó sus deberes y trabajos de sus cursos
pendientes, salió cubriendo su cuello con una bufanda de textura blanca y su
abrigo negro que comúnmente llevaba cuando le tocaba quedarse hasta la noche más
en temporada de invierno. Salió de la biblioteca y de la Universidad, se
disponía a cruzar la pista para tomar un taxi e ir a casa, pudo ver que aquella
chica de ojos azules iba del otro lado, se encogió de hombros y continuó pero
se detuvo al ver que dos sujetos iban a pocos pasos de ella. La situación le pareció
extraña así que decidió seguirlos, ella se detuvo en un callejón, después de
unos minutos empezaron a discutir uno intentó quitarle el bolso, fue entonces
que el pelirrojo se adelantó deteniendo su brazo y de un solo golpe dejó al
sujeto tirado en el suelo.
—
“¡¡¡Noa!!!, ¡¡estas bien!!” —la chica le miró con total enfado— “¡¡¡¿quién te
crees para golpear a mis amigos?!!!”, los ojos azules eran decididos.
—
“No entiendo… ¿estos tipos son tus amigos?...” —resopló sus flequillos— “creí
que intentaban asaltarte”.
—
“¿Estas bien?” —preguntó Ismael a su amigo quien se levantaba recuperándose y
tocando su rostro— “¡Oye tu!, eso fue de improviso mira como me dejaste, más te
vale que no deje huella, si no…”.
—
“¿Si no que?, acaso piensas golpearme, ¿estas amenazándome?” —inquirió altivo
el pelirrojo.
—
“¡Ya basta los dos!, esto es un mal entendido” —aseveró Alexa colocándose en
medio de ellos— “¡Tu!” —señaló al recién llegado— “deja de hacer de detective y
no saques conclusiones, antes de eso, cerciórate que requieran de ayuda” —le
dijo observado los ojos canela y volteó a ver al rubio que estaba junto a
Ismael— “Noa, él no tiene la culpa, solo creyó que estaba en peligro de ser
asaltada o algo parecido…” –le surgió una gota al terminar la frase.
—
“No necesito que me defiendas, se arreglármelas solo” —afirmó el chico— “creí
que recibiría al menos un gracias pero fue al revés, adiós” —salió caminando
con las manos entre sus bolsillos, dejando a los tres con grandes interrogantes
en sus cabezas.
—
“¿Le conoces Alexa?” —preguntó Ismael con una ceja levantada.
—
“No” —afirmó ella— “es la primera vez que lo veo, es algo extraño…”.
—
“Pues para mi no fue nada extraño, mira el golpazo que tengo en la cara” —sus
ojos azules empezaron a lagrimear— “¡esto va dejar huella!, ¡¡voy a perder a
mis fans!!” —empezó a sollozar en el brazo de Ismael.
—
“Ya deja de hacer drama Noa” —le reprendió su amigo— “a ver revisemos la teoría
del desconocido”. Razonó el de cabellos castaños, “dices que te siguió por que
creía que ibas a ser asaltada por nosotros dos…”.
—
“Si…”.
Ambos
amigos se miraron y luego de un breve silencio se escucharon las risas de los
dos, “jajajajajajajajajajajajajajajajajajaja, hay me duele el estómago, como es
que este chico llegó a tal conclusión, ¿acaso parecemos delincuentes de alguna
banda?... jajajajajajajajaja quizá Noa, pero yo no
jajajajajajajajajajajajajaja” —comentaba Ismael lleno de risa y con gesto cómico.
—
“¡Oye!” —se inflamó el rubio— “yo no tengo pinta de delincuente, además quien
no sospecharía al vernos forcejear el bolso de Alexa” —protestó— “este derechazo
gratis lo recibí por que no quisiste entregar ese libro”.
—
“Lo siento Noa” —asintió ella— “debí darte el libro sin oponerme, así hubiera
evitado todo este embrollo”.
—
“Nada, descuida, lo único si, debemos ir por hielo, por que…” —sus ojos se
pusieron vidriosos de nuevo— “me duele y
mi rostro se esta hinchando…” —volvió a sollozar el rubio.
—
“Ya pareces una niña llorona” —comentó su amigo y junto Alexa se fueron
caminando en búsqueda de algo que alivie el dolor del rubio.
Al
día siguiente, mientras iba en búsqueda de más libros por investigar, notó
aquel chico que golpeó a Noa estaba también en la biblioteca, se acercó y le
dijo— “disculpe, por interrumpir su lectura, solo… que ayer no reconocí su
gesto de ayudarme, me disculpo por eso y se lo agradezco” —comentó ella sin
obtener respuesta dio un suspiro, sabia que estaría molesto, así que dio media
vuelta pero a los pocos segundos escuchó un murmullo suave diciendo— “es lo
menos que podía hacer por una dama…”.
Ella
sonrió al escucharle y le dio las gracias nuevamente. Se disponía a ir por los
libros pero el pelirrojo no podía desperdiciar la oportunidad de saber ciertas
cosas y le preguntó— “¿quien eres y que es lo que andas buscando en los libros
de simbología?, ¿quieres hacer algún
conjuro?”.
—
“Ah no… claro que no voy hacer ningún conjuro, yo solo trato de descifrar algo
para una investigación muy importante” —sonrió— “eso es todo”.
—
“Bien, pero aún le falta una respuesta” —comentó en voz baja— “su nombre”.
—
“Oh, es verdad” —sonrío— “soy Alexa Flynn y ¿usted?”, volteó a verle y éste se
levantó de su asiento observando a los ojos azules de la chica, comentó— “Dick
Spencer”.
—
“Mucho gusto, Dick Spencer” —sonrió— “aunque nos veamos poco, espero que seamos
buenos amigos”.
—
“Si, lo mismo digo…”.
—
“Ah, ¡ya llegaron!” —dijo entre susurros— “debo ir con mis amigos”, se despidió
y caminó con prisa hacia ellos.
El
pelirrojo observó a los mismos chicos de la noche anterior, uno de ellos llevaba
una chaqueta con capucha y unos lentes. Notó que Alexa empezó a reprenderles indicando
la hora en el reloj y al mismo tiempo la encargada de la biblioteca les llamaba
la atención por hacer bullicio. “Es una chica extraña, pero agradable, sin
embargo… su motivo del por que indaga los libros de simbología y esa respuesta
de descifrar algo para una investigación muy importante, no fue nada
convincente, es una mentira eso es obvio, pero entonces… cual es la verdad…”,
se colocó sus lentes para dar inicio a la lectura del libro que tenia en manos,
murmurando— “esto se vuelve más interesante… ¿quién eres en verdad Alexa
Flynn?... y ¿qué misterio ocultas?...”.
Capítulo
VII: “La inquietud de los sueños”
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